Literatura Colonia


En la literatura colonial de México podemos distinguir varios periodos. En el primero la literatura está vinculada con el momento histórico de la conquista, en él abundan las cartas y crónicas.

Se refiere a la descripción de los características literarias de los textos de los cronistas como: fusión de verbo con pronombre, arcaísmos (palabras antiguas)

Siendo los cronistas europeos hombres del renacimiento, su conducta y sus escritos corresponden a cierto patrón general vigente en su época, el  cual, rompiendo  con las manifestaciones de la Edad Media, se caracterizó de esta manera: en cuanto al contenido y en cuanto a la expresión.


La literatura colonial, es aquella que tuvo lugar en América mientras las potencias europeas mantenían el control político y administrativo. En sus relatos se combina la tradición literaria de Europa con la cultura americana autóctona, en un contexto de continuas luchas por el poder y sueños independentistas. El renacimiento español y el fervor religioso también fueron claves en la literatura colonial hispoanoamericana.
Hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, los movimientos de emancipación comenzaron a ganar fuerza. Surgió entonces una corriente literaria en apoyo de estas ideas de libertad e independencia, con obras muy distintas a las escritas a comienzos de la conquista pero que, de todas formas, suelen englobarse dentro de la categoría de literatura colonial.

Romanticismo

Fue una época muy agitada de la historia europea, caracterizada por hondos cambios.
La economía está marcada por la revolución industrial. Con el desarrollo del maquinismo, surgen las grandes industrias y crece el proletariado. La consolidación del capitalismo industrial resume la estructura económica de la época y explica las tensiones sociales.

En el ámbito social, la antigua sociedad estamental es sustituida por la sociedad de clases: la posición que un hombre ocupa en la sociedad ya no depende del nacimiento o la tradición, sino de su situación económica, del puesto que ocupa en los procesos de producción y de su riqueza. A mayor poder económico, mayor poder político. La nobleza es desplazada por la burguesía, excepto en algunos países; la burguesía se convierte en la nueva clase dominante.
El desarrollo de los nacionalismos Fue atizado por las ocupaciones napoleónicas, que desarrollaron en los pueblos el sentimiento de sus peculiaridades históricas, culturales, lingüísticas, etc. la exaltación de lo nacional será parte importante del pensamiento y de la literatura del Romanticismo.

Características del romanticismo literario.

Romanticismo contra Ilustración: el Romanticismo fue un movimiento radicalmente opuesto al de la Ilustración del siglo anterior. Los ilustrados creían firmemente en la fuerza de la razón, cuyas “luces” podían guiar al hombre hacia la verdad i la felicidad. Los románticos rechazaron el optimismo que los ilustrados tenían sobre el poder de la razón y de la ciencia para proporcionar a los hombres la felicidad. Para el Romanticismo, el ansia de libertad del hombre era una aspiración inalcanzable. El hombre era un ser desgraciado en esta vida, porque la sociedad le impedía realizar los deseos personales y los impulsos del corazón

“El Romanticismo es el liberalismo en Literatura”:se considera que la ordenación de la sociedad y el progreso público era asuntos que debían ser dirigidos por la minoría ilustrada, es decir, por un grupo de hombrees cultos que conocían la ciencia y los métodos de la razón. Su lema era: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Muchos románticos se rebelaron contra esa concepción política y lucharon por la implantación del liberalismo. La mayor parte de los escritores románticos colaboraron con sus obras en el triunfo de esta ideología e intentaron introducirla en todos los aspectos de la vida. De acuerdo con ello, exigieron para el escritor una absoluta libertad para componer sus obras sin tener que someterse ningún tipo de norma estética. Víctor Hugo, declaró: “El Romanticismo es el liberalismo en literatura”.

Subjetivismo: el romanticismo va a significar una explosión incontenible de individualidad, de exhibición descarnada de lo más íntimo del alma del escritor. El escritor romántico va a exponer su “yo” la contemplación de los demás sin vergüenza ni pudor. La consecuencia inmediata será un auge incontenible de la poesía lírica mediante la cual se expresan los sentimientos personales.


Ansia de libertad: el hombre romántico reacciona contra todas las trabas que habían cohibido el espíritu humano hasta entonces: luchan contra la moral tradicional, contra la monarquía absolutista, contra la contención de los sentimientos impuesta por la Ilustración, contra todo lo que signifique norma, traba, esclavitud. Tratan de crear un mundo en el que la libertad sea la única norma.

Fuga del mundo circundante: La humanidad no les comprende, la patria les destierra, la mujer que había soñado no existe. Decepcionados por la incomprensión, se rebelan contra es sociedad y huyen. Esa huida puede ser realizada de tres modos distintos:
a) A través de los viajes.
b) La huida definitiva: el suicidio.

Nacionalismo: los románticos exaltan los rasgos típicos, diferenciadores de su país. Se produce una revalorización de la literatura, costumbres y leyendas medievales, de las tradiciones populares y el folklore
Descubrimiento del paisaje: el paisaje es un personaje más de la obra. El paisaje será un reflejo del alma turbulenta del escritor: cumbres, selvas, mares tempestuosos, el ambiente nocturno, la luna, los sepulcros, las ruinas acompañarán los distintas estados de ánimo del escritor romántico.


La moral romántica: como los románticos no aceptaban un mundo ordenado según las leyes de la razón y de la ciencia, se negaron a aceptar sus normas morales. Los héroes de la literatura romántica son hombres rebeldes que aspiran a una absoluta libertad moral. La literatura exalta a los bandidos, piratas, reos, mendigos, prostitutas; seres al margen de la sociedad y de sus leyes.

Modernismo

A finales del siglo XIX, al madurar políticamente los países hispanoamericanos y con el rechazo de los modelos literarios y propuestos por España, los escritores se interesan por otras épocas y por la literatura de otros países. En esta etapa surge el modernismo. Podría definirse el Modernismo, no como una corriente o escuela literaria, sino más bien como una actitud que busca una renovación del idioma, una nueva estética de la libertad, encaminada a la consecución de un nuevo tipo de belleza. El nacimiento del Modernismo no implica necesariamente la desaparición total del Romanticismo, ya que mientras un movimiento literario declina, otra nueva cobra vida, de tal forma que en un determinado momento los dos coexisten.

El Modernismo es la literatura que corresponde al mundo moderno, a las sociedades transformadas por las revoluciones social e industrial. Solo pudo surgir cuando existiera una mínima base de modernidad en los procesos social y económico.
El desarrollo de la ciencia acelera la industrialización. Esta, a su vez, convierte el arte en mercancía, y al artista, en productor. Contra la mecanización y uniformidad del proceso industrial, los poetas intentan subrayar la cualidad única de la experiencia.


Rasgos del modernismo.

Es muy difícil precisar los rasgos del Modernismo; no obstante, entre sus escritores se encuentra algunos de los siguientes rasgos:

Características románticas, como el deseo de una forma personal.
Las formas que usan para afirmar su individualidad, que pueden ser claras y sencillas o muy complicadas.
El propósito de crear sus propias expresiones; con este objeto recurren al uso de la invención de neologismos, innovaciones en el ritmo, uso del verso libre, de prosa poética, etc.
Su intención de no agruparse en torno a un manifiesto o programa que los hubiera obligado a definirse. Esto permitió al Modernismo englobar diversas tendencias.
La conciencia de no pertenecer a la sociedad y de no estar comprometido con la clase dirigente.


Etapas del modernismo.

En la última década del siglo pasado, durante el gobierno de Porfirio Díaz, el aumento creciente de las investigaciones extranjeras y el saqueo de nuestros recursos naturales hacen que México forme parte de la órbita del imperialismo. Con el ascenso de los científicos al poder, el Porfiriato pierde toda raíz popular, convirtiéndose en el intermediario  del capitalismo internacional. La actitud de los escritores de esta época es pesimista, pues han tenido que rendirse ante el mercado. Surge un grupo de escritores que intentas escribir como se escribir en Francia. En 1894 se funda la Revista Azul, que impulso la renovación de las letras mexicanas; su mérito consistió en sustituir las formas caducas por otras formas capaces de expresar normas y preceptos. Estos poetas se imponen con función el mantener el lenguaje usual. Esta es la primera etapa del Modernismo, cuyos poetas más representativos son Manuel Gutiérrez Najera y Salvador Díaz Mirón.

La derrota de España en 1898 provoca la solidaridad de los pueblos hispánicos ante el enemigo común. Esta es la época de la segunda generación de modernistas, que se desarrolla en Paris y Madrid.

En Europa descubren que su producción poética se enlaza en una sola literatura y que pertenecen a una nacionalidad común. El exilio les sirve para encontrarse a sí mismos y conocer a sus compañeros. En esta segunda etapa del Modernismo se pueden situar Luis G. Urbina y Amado Nervo.

Con el triunfo de la revolución, la generación del Modernismo se desgarra. Es entonces cuando surge Ramón López Velarde, cuyo modernismo es el más intenso porque es el final que resume todo el movimiento.

El modernismo nos lego una lengua española con la capacidad de servir a la expresión de cualquier artista. Por primera vez, los poetas mexicanos han hecho suyo el español, lo someten a la prueba de los estilos para hablar de su experiencia, de la Naturaleza y de la sociedad. Los modernistas incorporan la literatura mexicana a la literatura universal. Todas las corrientes poéticas contemporáneas son, de una forma o de otra, transformaciones del Modernismo.

Ultraismo


El Ultraísmo fue un movimiento literario de vanguardia que se definió fundamentalmente por su oposición al modernismo y a la Generación del 98.  El ultraísmo se desarrolló en España y Argentina,  fue en este último país donde encontró un desarrollo más acabado.  Hay que recordar que en Argentina estaba presente la influencia del modernismo esencialmente a través de Leopoldo Lugones.  Contra ese movimiento se levanta el ultraísmo, cuyo teórico más importante fue el joven Jorge Luis Borges.

En un manifiesto que se le atribuye su redacción a Borges, señalan los ultraístas:  "Los que suscriben, jóvenes que comienzan a realizar su obra, y que, por eso, creen tener un valos pleno de afirmación, de acuerdo con la orientación señalada por Cansinos-Asséns en la revista Interviú que, en diciembre último, celebró con Javier Bóveda en El Parlamentario, necesitan declarar su voluntad de un arte nuevo que supla la última evolución literaria: el novecentrismo".

Es interesante ver el afán de oposición de los ultraístas.  Se conciben a sí mismos como un grupo de literatos rupturistas en relación con la poesía anterior.

En Argentina ya existía desde 1915 una corriente que se oponía al modernismo:  el sencillismo, que como lo dice su nombre, quería dejar de lado lo ampuloso que poseía la poesía de Darío y Lugones.  En algunos puntos se encontraron el ultraísmo y el sencillismo: en la búsqueda de la economía de la expresión poética.  Sin embargo, se puede decir que la poesía ultraísta va más allá que el sencillismo al pretender eliminar totalmente la anécdota, los lazos o nexos entre las palabras y reducir a una secuencia de imágenes la poesía quitándole todo lo afectivo.  Sencillistas y ultraístas se opusieron al modernismo, pero lo hicieron desde diferentes perspectivas.

La poesía ultraísta tiende a ser un poco hermética, críptica, que se aleja de la vida objetiva para refugiarse en la interioridad del poeta.  Esta poesía quiere ser síntesis, emoción pura y descolocaba al lector tradicional sorprendiéndolo con sus imágenes tradicionales.

Las categorías filosóficas o ideológicas que sustentan esta poesía estriban en un nihilismo que los llevó a oponerse a los grupos literarios de izquierda. Cuando esta poesía dice que se aparta de las prédicas y de las ideologías se está refiriendo fundamentalmente a lo cristiano y marxista.  Borges va a postular una poesía no comprometida socialmente: poesía comprometida exclusivamente con la angustia, la soledad y el pesimismo que caracterizaría toda la producción literaria del escritor argentino.

Biografías de Autores Hispanoamericanos

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Periodista, editor y escritor colombiano nacido en Aracataca (Magdalena), el 6 de marzo de 1927; es conocido universalmente como Gabo. Su familia abandonó esta población atlántica para trasladarse a Bogotá. Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Fue criado por sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán, en Aracataca.
Su infancia está bellamente relatada en sus memorias Vivir para Contarla. En 1936 murió el coronel Nicolás Márquez, motivo que desplazó a Gabriel García Márquez a Sucre con sus padres, para meses después trasladarse a Barranquilla a estudiar. Cursó los primeros grados de secundaria en el Colegio San José desde 1940 para luego viajar a Zipaquirá a culminar su bachillerato en el Liceo Nacional con una beca, hasta 1946.En 1947, García Márquez se mudó a Bogotá con la intención de estudiar Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), carrera de la que desertó.
Después del llamado "Bogotazo" en 1948, cruentos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, cuando se quemaron algunos de sus escritos en la pensión donde residía, decidió trasladarse a Cartagena de Indias y empezó a trabajar como reportero de El Universal. A finales de 1949 se traslada a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en El Heraldo. Por petición de Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá en 1954, donde trabajó en El Espectador como reportero y crítico de cine. En 1958, tras una estancia en Europa, García Márquez regresó a América, instalándose en Venezuela.
En Barranquilla se casó con Mercedes Barcha, con la que pronto tendría dos hijos, Rodrigo (que nació en Bogotá en 1959) y Gonzalo (que nació en México tres años más tarde). En 1961 se instaló en Nueva York como corresponsal de Prensa Latina. Al recibir amenazas y críticas de la CIA y de los exiliados cubanos, que no compartían el contenido de sus reportajes, decidió trasladarse a México.
En 1967, el escritor, García Márquez, publicó su obra más aclamada, Cien años de soledad, historia que narra las vivencias de la familia Buendía en Macondo. 
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MARIO VARGAS LLOSA


Mario Pedro Vargas Llosa, hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta, nació un domingo 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú). Sus padres ya estaban separados cuando vino al mundo y no conocería a su progenitor hasta los diez años de edad. 
Sus estudios primarios hasta el cuarto grado los realiza en el colegio La Salle de Bolivia. En 1945 regresa junto con su familia a Perú, donde termina su primaria. Los primeros años de educación secundaria los lleva a cabo en el colegio la Salle de Lima.
El reencuentro con su padre tiene una importante significación en la conducta del adolescente Vargas Llosa. El tercer y cuarto año los realiza en el colegio de formación militar Leoncio Prado. Finalmente culmina sus estudios en San Miguel de Piura.
En 1953 regresa a Lima. Ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudia Letras y Derecho. Su opción no fue aceptada por su padre, por lo que fue una etapa sumamente difícil, más aún cuando a los dieciocho años decide contraer matrimonio con su tía política Julia Urquidi, lo que aumentó sus urgencias económicas. 
Paralelamente a sus estudios desempeña hasta siete trabajos diferentes: redactar noticias en Radio Central (hoy Radio Panamericana), fichar libros y revisar los nombres de las tumbas de un cementerio, son algunos de ellos. Sin embargo, sus ingresos totales apenas le permitían subsistir. En 1959 parte rumbo a España gracias a la beca de estudios "Javier Prado" para hacer un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid; así, obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Luego de un año se instala en París. 
Al principio su vida en la ciudad de la luz transcurre entre la escasez y la angustia por sobrevivir, por lo que acepta trabajos que, o bien lo mantenían en contacto con su idioma a través de la enseñanza o le permitían trabar amistades literarias
Los esfuerzos por llevar a cabo su vocación literaria dan su primer fruto cuando su primera publicación, un conjunto de cuentos publicados en 1959 con el título Los jefes, obtiene el premio Leopoldo Arias.


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JULIO CORTÁZAR


Julio Cortazar nació el 26 de agosto de 1914, hijo de Julio Cortázar y María Herminia Descotte ambos de nacionalidad argentina, en Bruselas, Bélgica donde su padre se desempañaba en la delegación comercial de la embajada argentina. Cuando la Primera Guerra Mundial finalizó, la familia regresó a la Argentina y se instalo en Banfield, localidad en las afueras de Buenos Aires. Allí transcurrió su infancia, marcada por su temprana afición por la lectura, por la figura estimulante de su madre, por la compañía de su hermana y por el abandono de su padre.
Cuando sólo tenía nueve años, escribió sus primeros ejercicios literarios, una novela y un conjunto de poemas inspirados en un amor adolescente y en el universo fantástico de la obra de Edgar Allan Poe.
Estudió en la Escuela Normal Mariano Acosta y se recibió como maestro en 1932. Entre 1935 y 1937 siguió estudios para especializarse como profesor de letras e ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, pero sólo llegó a terminar el primer año, pues las urgencias económicas de su familia lo obligaron a trabajar.
Así, desde 1937 hasta 1944 se desempeñó como profesor de secundaria en Bolívar y Chivilcoy, al interior de la provincia de Buenos Aires.
Durante esa etapa llevó una vida solitaria, lo que dio lugar a que ahondara en sus lecturas. Se inclinaba de manera especial por las literaturas inglesa y francesa, aunque no dejaba de frecuentar la italiana, la norteamericana y la alemana.  Fue en esos años cuando se forjo la vasta cultura libresca que exhibió en su obra. Pero en esa época, Cortázar no sólo leyó, también escribió y fue así como en 1938 publicó por primera vez. No se trato de un texto narrativo sino de un conjunto de sonetos al que tituló Presencia y que firmó como Julio Denis. Ese poemario tuvo un limitadísimo tiraje y hoy constituye una pieza de colección; pues no volvió a editarse.  Además, en ese libro definió su interés por la exploración de lo íntimo del ser humano a través de la palabra y más importante aún, descubrió su inclinación hacia lo fantástico.
A menudo se habla de Cortázar como un caso atípico en la literatura de su país, pero precisamente en la época de Presencia, formó parte del grupo de escritores que se llamó Generación del 40. Su primer medio de expresión fue la revista Canto, de la que aparecieron solamente dos números, en junio y julio de 1940. La reemplazó Huella en 1941, pero corrió con la misma suerte que su antecesora.


Entre 1944 y 1945, Cortazar dictó el curso de literatura francesa en la Universidad de Cuyo, en la provincia de Mendoza. Renunció a esa actividad para mantenerse fiel a sus ideales políticos: Juan Domingo Perón había ganado las elecciones presidenciales. Ese mismo año regresó a Buenos Aires y allí trabajo en la Cámara Argentina del Libro. Desde muy joven había soñado con viajar a Europa, en especial a Francia y así, en aproximadamente nueve meses, estudio la carrera de traductor público. Por ese entonces comenzó a publicar en Sur, la revista dirigida por Victoria Ocampo, algunos cuentos como Circe, Carta a una señorita en Paris, Casa Tomada, Bestiario y Lejana, además de artículos críticos y reseñas. También tradujo obras de autores como Chesterton, Gide, Defoe, Keats y Yourcenar.
En 1949 apareció la edición de Los reyes, texto dramático en el que recreo el mito griego del minotauro y el laberinto. Allí, el minotauro es un monstruo, pero este es poseedor del don del lenguaje, que lo convierte en héroe. En Los Reyes aparecen los primeros rasgos de la obra de Cortázar: la búsqueda del hombre primigenio, del hombre inocente aún no mencionado por la cultura, del hombre libre que puede renacer en el hombre contemporáneo.
Pero fue en 1951 que apareció de lleno el Cortázar definitivo en Bestiario, conjunto de relatos publicado bajo e sello del editorial Sudamericana.


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CARLOS FUENTES


Nace el 11 de noviembre de 1928 en Panamá en donde su padre comenzaba su carrera diplomática como representante de México.
En los años treinta su padre fue asignado como embajador de México en Washington D.C. creciendo en medio del vibrante mundo americano de esa década. Ahí, al lado de su padre, estudió la Historia y Geografía de México. En su imaginación fabricaría un México similar a la tierra de Oz. Al menos así parecía a la vista de un joven mexicano, hijo de un diplomático y viviendo en un hotel de lujo en la 16th street de Washington con una vista majestuosa del Meridian Hill Park.
En aquella época Fuentes encontró en la lectura de Mark Tawin, en las imágenes de las películas y los diarios la capacidad de mezclar ilusiones con un corazón que latía verdad, auto celebración de triunfos.
En su escuela, una escuela pública, se reflejaban estas realidades en las que había que creer. Creyó entonces en una democracia que se iniciaba en su salón de clases, mundo en el cual, por supuesto, él participaba con una parte democráticamente importante. "En E.U.A. es importante, a cualquier edad y en cualquier ocupación, el ser "popular". No he conocido otra sociedad en la que la disciplina mantenga una alta estima. Yo era popular. Yo era "normal".
Pasarían varios años para que Fuentes lograra descubrir la realidad de la tierra mexicana. Mientras tanto vivió en Chile y Buenos Aires en donde tuvo un acercamiento importante con grandes personalidades de la esfera cultural, como Pablo Neruda y David Alfaro Siqueiros entre otros.
Llega a México a la edad de 16 años donde estudió la Preparatoria.
Se inició en el periodismo como colaborador de la revista "Hoy" y obtuvo el primer lugar del concurso literario del Colegio Francés Morelos.
Posteriormente obtiene el titulo de Licenciado en Derecho por la UNAM.
En 1950 viaja a Europa y realiza estudios de Derecho Internacional en la Universidad de Ginebra. Aquí logró complementar su perspectiva literaria: La épica moderna había sido la épica de la primera persona del singular, del Yo de San Agustín a Abelard, a Dante, Rosseau, Stendhal, Proust, Joyce.
A su regreso a México, Fuentes descubría en sí mismo que su verdadero bautismo se lograba en la idea de que no importaba a dónde fuera, el español debía ser la lengua de su obra y Latinoamérica la cultura de su lengua. Para entonces Octavio Paz había escrito dos libros que daban un nuevo perfil a la literatura mexicana: "Libertad bajo palabra" y "El laberinto de la Soledad" obras que influyeron notablemente las perspectivas de Fuentes. De su amistad con Paz aprendió que no existían culturas, razas, ni políticas privilegiadas; que nada debía apartarse de la literatura porque nuestro tiempo vivía el momento de las mortales reducciones.
Para la generación de Fuentes, el problema no consistía en descubrir la modernidad de México sino su tradición. El pasado se encontraba brutalmente dañado por la enseñanza petrificada que se impartía en las escuelas secundarias; predominaban formas grotescas de nacionalismo. Un maestro marxista le dijo en una ocasión que leer a Kafka era antinacionalista; un crítico fascista le dijo lo mismo y un autor mexicano que daba una pomposa lectura en Bellas Artes juzgaba a los lectores de Proust como prostituidos.

Autores que surgieron del Boom Latino Americano

Roberto Arlt (Argentina)


Rosario Ferré (P. Rico)


Alejandra Pizarnik (Arg.)


Gioconda Belli (Nicaragua)


Eduardo Galeano (Uruguay)


Manuel Puig (Argentina)


Mario Benedetti (Uruguay)


Gabriel García Márquez (Col.)
Ednodio Quintero (Venezuela)


Eduardo Berti (Argentina)


Juan Gelman (Argentina)


Rodrigo Rey Rosa (Guatemala)


Roberto Bolaño (Chile)


Teresa Martín Taffarel (Arg.)


Julio Ramón Ribeyro (Perú)


Jorge Luis Borges (Argentina)

El Boom Latinoamericano

 Este Boom de la narrativa se produjo en la década de los sesenta, el cual
 propagó un vasto conocimiento mundial, desde el punto de vista de los
 críticos como también de los lectores. Este surgimiento dio paso a una
 explosión de una narrativa pura y renovada, lo que permitió llevar a nuestra
 literatura alrededor del mundo. El problema a plantear será entonces cómo
 fue el desarrollo y madurez de la narrativa del llamado boom literario latino-
 americano. Para poder desarrollar este tema se plantearé elementos o ideas
 centrales. En primer lugar se tratará sobre la iniciación o revelación de este
 Boom literario en América Latina e Hispanoamericana. Luego hablaré de la
 madurez y amplificación de las técnicas narrativas del boom. Y por ultimo
 abarcaré algunos fenómenos del boom.


Este eco sigue sonando todavía como Big Bang que dio origen al renacimiento
 de la novela contemporánea. Para destacar esta etapa importante en los
 países latinoamericano se el 12 de febrero se cumplieron 20 años de la muerte
 en París de unos de los representantes de aquel boom literario, Julio Cortázar,
 ya que ésta es una buena ocasión para evaluar su herencia. El propio Cortázar
 dijo que el boom era "la más extraordinaria toma de conciencia por parte del
 pueblo latinoamericano de una parte de su propia identidad es decir que el
 boom no lo hicieron los editores, sino el público atraído por un nuevo cambio
 en la literatura que se tenia en el momento. Verdaderamente, el éxito de las
 novelas de García Márquez, Vargas Llosa o Alejo Carpentier coincidió con la
 expansión de un ideal hispanoamericano de transformación social, en los 60 y
 primeros 70. Esta explosión de creatividad cultural y social llegó a Europa
 como un soplo de aire nuevo en un momento en que la novela europea daba
 claros signos de asfixia.


El "boom" latinoamericano: no es un movimiento, ni una escuela, es producto
 de la casualidad, una creación inesperada de jóvenes talentos que
 demostraron al mundo que Latinoamérica era capaz de crear cosas originales,
 atrayentes y entendibles. Se podría decir que se inició cuando elPrem i o




 Biblioteca Breve de la Editorial Seix Barral fue a manos de un latinoamericano
 llamado, Mario Vargas Llosa, por su novela La ciudad y los perros en 1962;
 publicación que según muchos críticos, analizan que ocurre el cambio decisivo
 en la recepción mundial de las letras latinoamericanas. Éste es el medio más
 poderoso de entrada de la narrativa latinoamericana, es decir ayudó a la promoción de muchos escritores de esta nueva generación de la narrativa y 
que más adelante encontraría su apogeo en Europa y Norteamérica. 


El año de 1967 fue un año para recordar a Miguel Ángel Asturias, quien
 obtendría el Premio Nobel ese año, aunque en la actualidad nadie lea sus
 libros; Vargas Llosa el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por La
 Casa Verde, Fuentes el Biblioteca Breve por Cambio de piel, el cubano
 Guillermo Cabrera Infante publicaría -aunque con cortes por la censura
 franquista- Tres tristes tigres y, sobre todo, Gabriel García Márquez hizo
 pública una novela que había preparado toda su vida y por la cual había
 pasado las de Caín durante sus dieciocho meses de redacción con Cien años
 de soledad. La novela fue admirada unánimemente, Gabo alcanzó fama
 universal, sus libros anteriores -que no pasaban de la medianía, a pesar de
 que hay quienes adoran la novelita El coronel no tiene quien le escriba
 (1958)- fueron reeditados rápidamente y en 1982 obtuvo un merecido Premio
 Nobel de Literatura. Hay mucho que decir sobre Cien años de soledad, así
 como de El amor en los tiempos del cólera (1985), novela que Gabo
 considera mejor. Pero boom seguía fuerte, en 1970 cuando ya estaban en su
 candela de trampolín a la fama Juan Carlos Onetti (Junta cadáveres, 1964),
 Alejo Carpentier (El siglo de las luces, 1962), Jorge Luis Borges y Juan Rulfo.
 En ese año el chileno José Donoso presentó El obsceno pájaro de la noche
 que por cierto, también ha escrito el único documento "desde adentro" sobre
 el boom: Historia personal del "boom". Por consecuente en 1973, Vargas Llosa
 publica la estupenda Pantaleón y las Visitadoras, en 1974 el paraguayo
 Augusto Roa Bastos publica una novela capital sobre dictaduras
 latinoamericanas, Yo, el Supremo, en 1975 García Márquez también habla
 sobre dictaduras en El otoño del patriarca y Carlos Fuentes con la novela,
 Terra Nostra, gana el Rómulo Gallegos en 1977. Explorando y observando lo
 que fue el boom hispanoamericano veinticinco años después todos los otros
 escritores siguieron sus hábitos escribiendo novelas.




 Sin embargo ay que destacar que Mario Vargas Llosa fue y sigue siendo el
 escritor más premiado de esta etapa , porque a los treintaitrés años publicó
 su mejor novela ambientada en el Perú, Conversación en La Catedral (1969)
 y en 1981, La guerra del fin mundo. García Márquez y Carlos Fuentes siguen
 escribiendo y vendiendo libros y ampliando su gran fama en el mundo, Julio
 Cortázar escribió después de Rayuela otras tantas novelas que, como Asturias,
 nadie lee como 62/Modelo para armar, Libro de Manuel,además de varios
 cuentos. Falleció de cáncer en febrero de 1983. Lo suplantó Carpentier (1980)
 y le siguieron Rulfo y Borges (1986), Juan Carlos Onetti (1994) y José Donoso
 (1996).


Algunos fenómenos del boom.




El ''Boom'' habría sido un fenómeno histórico poseedor de características
 múltiples unido a la riqueza de los procesos culturales y sociales del hombre.
 La explosión que dio este fenómeno no sería sólo comercial. El escenario
 literario mundial de los últimos siglos siempre habría sido protagonizado por
 escritores europeos, en su mayoría de países dominantes más desarrollados.
 A mediados del siglo XX y a guiados por la suba en las ventas en nuestro
 continente, llegaría a esos territorios del viejo mundo un número importante
 de escritores latinoamericanos nuevos.




 Aunque la figura central del boom es García Márquez y su obra Cien años de
 soledad, publicada en 1967, hay muchos autores y obras anteriores a esa
 fecha, que se han vinculado a este fenómeno. El cubano Alejo Carpentier, por
 ejemplo, o el argentino Julio Cortázar, ya estaban consagrados como
 escritores quienes no habían sido masificados como escritores en los `60. Juan
 Rufo, de México; José María Argüidas, de Perú; Guillermo Cabrera Infante y
 José Lezama Lima, de Cuba; Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, de Argentina;
 y Juan Carlos Onecí, de Uruguay, entran en la renovación temática y
 estilística de la literatura latinoamericana e hispanoamericana. No podemos
 dejar de nombrar a Manuel Rojas nacido en Chile, cuya obra Hijo de Ladrón,
 expresa los principales motivos de la literatura contemporánea: la
 marginación social, la angustia, la incomunicación y la impersonalidad de la
 sociedad de esta etapa.
 En la década del sesenta se produjo un crecimiento notable de la literatura
 latinoamericana, desembocando en un vasto reconocimiento mundial, tanto
 desde la crítica especializada de algunos escritores como la del público. La
 aparición de excelentes novelas que poblaron un espacio que estaba vacío en
 nuestra sociedad, dio pie al logró de llevar nuestra literatura alrededor del
 mundo.




 José Donoso, chileno, en su Historia personal del boom, destaca el
 surgimiento de este fenómeno que -... quizás valga la pena comenzar
 señalando que al nivel más simple existe la circunstancia fortuita, previa a
 posibles y quizás certeras explicaciones histórico-culturales, que en veintiuna
 repúblicas del mismo continente, donde se escriben variedades más o menos
 reconocibles del castellano, durante un período de muy pocos años
 aparecieron tanto las brillantes primeras novelas de autores que maduraron
 muy o relativamente temprano - Vargas Llosa, Carlos Fuentes, por ejemplo - y
 casi al mismo tiempo las novelas cenitales de prestigiosos autores de más edad - Ernesto Sábato, Onecí, Cortázar -, produciendo así una conjunción espectacular".En un corto período surgieron, novelas como La muerte de Artemio Cruz, La ciudad y los perros, La Casa Verde, El astillero, Paradiso, Rayuela, Sobre héroes y tumbas, y Cien años de soledad.-acota Donoso.


 Lo que caracteriza a los escritores que se ubican dentro del 'boom', es que se
 trata de intelectuales exiliados de sus países, que desde Europa tomaron
 parte de la causa latinoamericana, y se hicieron eco de ella. Vargas Llosa dijo
 años más tarde que "había llegado a Europa siendo peruano, y allí me descubrí
 latinoamericano". Esta necesidad de pertenencia a una cultura que les era
 común, con diferencias regionales, terminó por conformar un grupo de lucha
 que termino reclamando por las libertades, los derechos humanos, y la
 Revolución Cubana y nicaragüense.




 Aún cuando no es claro cuándo comienza y termina este fenómeno, se ubica
 dentro de él a un grupo selecto de escritores, quienes en algún momento
 fueron acusados de ser parte de una mafia con contactos secretos en las
 editoriales, de forma tal que tuvieran un éxito asegurado. El tiempo demostró
 que las acusaciones eran mentiras y que la calidad narrativa y estética de




 Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y
otros no pertenecían a ninguna editorial, sino que se trataba de un redescubrimiento de las páginas más notables de la historia del arte latinoamericano.


 Los escritores del ''Boom'', destacando lo mejor de la literatura europea,
 mostraron otra visión de expresiones culturales de Latinoamérica e
 Hispanoamérica a través de la literatura. Pero esta escritura sería un proceso
 estético iniciado con anterioridad, La Nueva Narrativa de América Latina, de
 la cual podría decirse que el Boom formaría parte. Pero al mismo tiempo, este
 se distinguiría de él por su desprendimiento de las élites intelectuales para
 sumergirse en la aceptación popular. Esto haría que sus lectores se
 transformasen en gran parte del crecimiento de este fenómeno.




 Una poética nueva con destacados puntos en común en todo el continente
 surgiría de forma paralela al Boom. Alejo Carpentier dijo que las novelas de
 América Latina serían todas ''barrocas'', al tiempo que definiría ''lo real
 maravilloso'' en el prólogo de su novela ''El Reino de este Mundo''.
 Precisamente en las novelas el pasado colonialista siempre permanecería y en
 el pasado como el tiempo presente formarían una única masa popular.




 Contexto socio-histórico del ''boom'': 


Algunos sucesos históricos garantizarían el terreno para la llegada del Boom. 
Si bien no se trata de una relación de causa y efecto. Como explicara Ro l a n d
 Barthes sería precisamente la historia quien construiría al autor y su obra, y


no al contrario. La historia también participaría en la construcción del lector y por eso pondríamos al emisor y al receptor en un mismo nivel. Ese contexto se da con la Primera Guerra Mundial en 1914, seguida por la Revolución Rusa en 1917. Luego vendrían la crisis económica de EE.UU. en 1929 y la Segunda Guerra Mundial en 1945. El último componente sería la Revolución cubana,
 ocurrida en 1957.
 Primera Guerra Mundial: La salida de la bella época, de la Europa occidental,
 nos deja dudas ante un mundo convulsionado y desequilibrado mucho más que
 tranquilo, como podría esperarse. La sociedad se choca con las nuevas
 tecnologías y los mercados internos provocarían una disputa por la búsqueda
 de nuevos mercados en todo el mundo.
 Estados Unidos sería una promesa creciente yKafka comenzaría a escribir casi
 al borde de la guerra (1912) su inconclusa ''Amérika'' que él llamará ''la novela
 del desaparecido''- en la que mostraría las necesidades del hombre extranjero,
 un hombre tragado por la idea de oportunidad y los efectos sociales de un
 crecimiento desmedido.




 La Revolución Rusa: En un país tan enorme como atrasado en la historia
 ocurriría un acontecimiento de efectos en el plano moral y político de gran
 alcance. La misma crisis económica de la 1ª guerra provocó, en octubre de
 1917, la primera revolución obrera marxista. Junto a ella, diferentes
 manifestaciones estéticas y artísticas se expresarían. Esta fuerza
 contaminante permanecería durante muchísimos años caracterizando a la
 renovación intelectual del siglo XX en todas partes, incluso en EE.UU. y los
 países de Latinoamérica.




 El Crack Financiero de 1929: Mientras en la URSS se fortalecería el régimen
 perverso del ''stalinismo'', en EE.UU. se producían ricos en minutos con la
 venta de acciones en el mercado, hasta ocurrido el gran estallido de Wall
 Street. Esta situación alimentaría la transformación de los valores estéticos,
 artísticos y morales, y profundizaría una ruptura total con el pasado. Las
 vanguardias continuarían y sus manifiestos mantendrían su contenido político-
 social. El intelectualFreud decía que el inconsciente, el automatismo y una
 cierta anarquía en las manifestaciones artísticas caracterizarían al
 surrealismo, que apareciera en 1924 y en la Torre de Marfil de André Bretón.
 Después de su paso por México, daría un salto en sus implicancias políticas y
 tomaría posición contra el stalinismo soviético.




 La Segunda Guerra Mundial: Alemania buscaría dominar Europa con la
 ocupación de territorios y el recrudecimiento del modo de gobierno de la
 figura de Adolf Hitler. Con él se consolidaría un proyecto de extrema derecha,
 el ''Nationalsozialist''. La post guerra traería este modelo a Latinoamérica
 dando formación ideológica a los dictadores de los futuros gobiernos que
 practicarían el ''terrorismo de Estado''. En Europa, el triunfo de los comunistas
 ante los nazis habría significado un prestigio que luego sería congelado con los
 acuerdos de Falta yPo tsd a m firmados porChurchi l, Roosevelt yStalin. Esa
 división esteoeste era el viejo orden mundial, que sería destruido en 1989
 con la caída del Muro de Berlín. Los judíos habrían sido siempre un pueblo
 nómada y la ''Tierra Santa'', estaba ocupada por palestinos. Pero después del
 Holocausto y ya finalizada la guerra, un fuerte movimiento con base en
 capital norteamericano crecería hasta la creación del Estado de Israel.




 La Revolución Cubana (1957): Este hecho habría tenido sus consecuencias 
estéticas más próximas del propio Boom, que se habría hecho visible en los años sesenta. Sería el ''Broche de Oro'' en nuestro continente de todas rupturas
 comentadas. Una vez más se pondría en protagonismo a la cultural burguesa y
 se generaría una explosión en términos creativos en donde los números de la
 moda y la automatización de los medios de producción se entrelazarían con la
 renovación estética que surgiría. Black Power, Flower Power, hippies,
 pacificación, esta rebeldía generalizada se fortalecería con la derrota del
 ejército estadounidense en Vietnam y por la lucha contra el racismo en las
 figuras de Malcom ''X'' y Martin Luther King. Con el asesinato de ellos y de J. F.
 Kennedy, se consolidaría el ''tiranicidio'' como forma de resolver conflictos
 sociales. Pero Cuba sería un ejemplo no reiterado en ninguna parte en la
 batalla por lasutopías. Los sangrientos golpes de estado en Latinoamérica
 serían dirigidos por la CIA de EE.UU. y con ellos se iniciaría un infeliz recorrido
 de retrocesos que afectaría también al ''boom''.




 Con las dictaduras militares, además de cerrarse un ciclo de economía, en
 Latinoamérica buscarían censurar las ideas, lo que afectaría directamente a
 los lectores. Se terminaría así con la ''moda'' de la lectura y disminuiría
 también el número de escritores de etapa inicial del boom. Esto quiere decir
 que no sería visible esta lectura como sí ocurriera durante los años de
 crecimiento en la lectura de mediados de siglo XX.

Literatura de la Onda

Durante la segunda mitad de la década de los sesenta se difundió en México un movimiento literario llamado “la Onda”, formado por jóvenes que pretendían cierta ruptura con la literatura tradicional a través, sobre todo del lenguaje.  Aspectos como la guerra de Vietnam, la descreencia en la autoridad, el amor como “contraeslogan” de la violencia, influenciaron, sin duda, este movimiento llamado, por algunos, de contracultura.  
   La mayoría de los cuentos y relatos que se atribuyeron como insertos en “la Onda” tenían como protagonistas a jóvenes citadinos que incluían en su forma de expresarse el ritmo de la música pop y un gran manejo de ironía, humor y albures. También el habla de la frontera y el habla de los delincuentes de los años cuarenta fueron incorporadas a los textos de estas manifestaciones literarias.  Se buscaba desarrollar un nuevo tipo de lenguaje realista que apelara más a los sentidos que a la razón y que aludiera sin inhibiciones al erotismo, fiestas, “rolas”  y formas idiomáticas de lenguaje.



específicamente a mediados de la década de los sesenta con la publicación de La tumba de José Agustín en 1964. Las obras de esta corriente gozaron de gran popularidad entre la juventud de la época y fueron criticadas de manera negativa por la perspectiva adulta (hay que tener en cuenta que en esa época la juventud era bastante marginada ya que su idiosincrasia contrastaba enormemente con las buenas costumbres). Los principales exponentes de esta corriente literaria son los escritores José Agustín, Gustavo Sainz y Parménides García Saldaña.


La mas directa influencia de la literatura de la onda es la literatura beat que se dio en Estados Unidos, surgida en 1958 con la publicación de En el camino de Jack Keroauc (posteriormente surgirían escritores como Allen Ginsberg o Neal Cassady). La literatura beat se caracterizo por la critica que hacia a diversos problemas existentes en la sociedad vista desde un ángulo inexplorado (el de los jóvenes) y la forma en que estos los evadían, y el lenguaje coloquial o jerga popular que se usaba en esta. Drogas, sexo y rocanrol no es una manera muy acertada de definir la esencia de esta literatura, ya que; si bien estos temas están íntimamente ligados con esta corriente.



Esta corriente literaria fue llamada así por Margo Glantz, una critica literaria; que la nombró así de manera despectiva, al considerar a esta literatura de pobre calidad y de lenguaje soez. Quizás por que no llego a comprenderla. Fue llamada de “La Onda” por el lenguaje coloquial desarrollado en esa época por los jóvenes: la palabra onda representaba una amplia gama de usos: ¡Que onda!, ¡Que mala onda!, ¿Qué onda es esa?, Esta en onda, Date un toque; éntrale a la onda. Este fenómeno es bastante comparable a lo que vivimos actualmente con la palabra pedo (¡Que pedo!, ¡Estoy metido en un pedote!, Pues ya ni pedo).

Ciberliteratura


La ciberliteratura, literatura digital o literatura electrónica designa a aquellas obras literarias creadas específicamente para el formato digital -principalmente, aunque no sólo, para Internet, y que no podrían existir fuera de éste. 

No es ciberliteratura o literatura digital, por tanto, lo que se encuentra en una biblioteca virtual, ni tampoco, en sentido estricto, la narrativa lineal que se crea para internet, puesto que esa misma literatura podría presentarse en formato de libro.

La "ciberliteratura" o "literatura electrónica" no debe confundirse con la ciencia ficción, género literario que toma los avances tecnológicos futuros como tema (y no como forma o medio, o al menos no necesariamente), ni con el cyberpunk, rama de la ciencia ficción que combina cibernética y ciertos rasgos del punk, apuntando a cambios que desembocan normalmente en cierto grado de disolución social.
La ciberliteratura es un fenómeno relativamente reciente (sus primeras manifestaciones se remontan a los años 80´s) y está siempre en proceso de transformación, con la aparición de nuevos géneros. Además, la propia evolución técnica de internet y la aparición de nuevas tecnologías y herramientas la modifican constantemente. Por lo tanto es difícil prever su evolución en el futuro.

Pueden distinguirse 3 géneros principales en la ciberliteratura: 
Obras de carácter eminentemente narrativo, que se componen de conjuntos de textos conectados entre sí mediante enlaces. A su vez la narrativa hipertextual se subdivide en hiperficción constructiva, también llamada escritura colaborativa, en la que el lector puede modificar el texto a medida que avanza por él, e hiperficción explorativa, en la que el lector sólo puede elegir el modo en el que se adentra en el texto, sin modificarlo.